Syracuse, 07/11/06
Otro cielo, otras caras,
otras calles.
Otro idioma para expresar
nuevas y viejas alegrías,
sinsabores y miedos.
Pero las mismas sensaciones
delicadas de las caricias,
ásperas de las distancias.
Podemos viajar muy lejos,
soñar en aviones o vagar
por trenes y estaciones
pero nunca jamás escapar
de esos latidos que nos recuerdan
el sabor agridulce de la vida.
otras calles.
Otro idioma para expresar
nuevas y viejas alegrías,
sinsabores y miedos.
Pero las mismas sensaciones
delicadas de las caricias,
ásperas de las distancias.
Podemos viajar muy lejos,
soñar en aviones o vagar
por trenes y estaciones
pero nunca jamás escapar
de esos latidos que nos recuerdan
el sabor agridulce de la vida.
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