¡Vamos que nos vamos! Como diría un autobusero castizo.
Aquí empieza mi blog, bitácora creo que dicen en español. Colgaré mis experiencias caribeñas, lo que se me pase por la cabeza (y sea publicable), alguna foto si se tercia y lo que vaya surgiendo.
¿Por qué le he puesto este nombre sobre el camino a la bitácora? Como habréis imaginado -y si no, os lo cuento-, una referencia al Itaca de Kavafis. Lo de “las flores del mall” no es una errata aunque podría serlo. Cariñoso guiño al pobre Baudelaire, que ni siquiera me inventé y que creo recordar utilizó un poeta mexicano de cuyo nombre no me acuerdo... Y es que si nuestro querido vate naciera en tierras boricuas y ahora, en lugar de poeta, estoy seguro de que acabaría vendiendo flores en un mall…
Esto es una “aventura”, y supongo que soy como el famoso caminante machadiano que "hace camino al andar” (bueno tampoco te pases, eres un pobre pringadillo poniendo posts en internet). Lo único que doy casi por seguro, es que aquí abundarán anglicismos e historias de malls, fast foods, reggaeton, salsa, coquis, primos en niuyork y misses. Así son las cosas y así se las cuento. Me uniré a la corriente si no puedo contra ella.
Hablaré uno de estos días de ese motel de la carretera nº 1 que me tiene intrigado… ¿Cómo se puede ser tan hortera para llamarlo OK y anunciar un jacuzzi con forma de corazón? En fin, que sigo sorprendiéndome cada día en la isla del encanto…
Hasta pronto.
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