lunes, 25 de septiembre de 2006

Cementiberia

Ayer llegué a la madre patria. Y oí hablar de cemento, hipotecas, 11m, corruptas marbellas, estatutos, socialistas, peperos, vascos…y cemento. No sólo lo oí, sino que pude verlo, incluso antes de tocar tierra en Barajas. Hay grúas hasta el infinito, que más o menos cae de Guadalajara pa´llá… España, primer o según importador mundial de cemento (según quien me lo contaba), pero en cualquier caso una salvajada. Y pude leerlo:


Carta al director en El País:

“Cemento
Luis Fernando López Silva - Maguilla, Badajoz

Según últimos datos, España es el país que más cemento importa a nivel mundial, esto no es ninguna casualidad, sino sinónimo de la vorágine constructora de la que estamos siendo testigos todos los vecinos en nuestros pueblos, ciudades y costas españolas. Otro dato desolador informa de que en España se están construyendo más viviendas que en Alemania, Francia e Italia juntas. Tampoco es casualidad, sino que forma parte de la especulación urbanística e inmobiliaria con la que muchos constructores desalmados, con el beneplácito de las autoridades locales, autonómicas y nacionales, se están llenando los bolsillos de forma rápida y dudosa.

Pero tampoco es casualidad que las autoridades competentes no hayan atajado aún el problema, porque como reconocen el Gobierno y avalan análisis económicos serios, nuestro país crece y se desarrolla gracias a dicha acción constructora. Si tenemos presente que el Ministerio de Economía y otros organismos oficiales justifican sus éxitos en el incremento del PIB y otros criterios económicos desarrollistas, quizá habrá que preguntarse, ¿se contendrá esta avalancha de cemento a corto término?, ¿no será que si las autoridades cortan el frenesí constructor, España dejará de crecer y el Ministerio de Economía ya no tendrá éxitos de que presumir?

Como todos en este puñetero país, incluso el Gobierno, manejan la tesis del crecimiento y el enriquecimiento a corto plazo, pero llegará el momento en que la gallina de los huevos de oro se agote, y entonces dejaremos de crecer y desarrollarnos, y lo más cruel, es que nuestros futuros hijos no tendrán ni un trozo de tierra natural para poder jugar a los bolos.”

Lo que más me sorprendió es hasta que punto la vivienda y como conseguirla se ha metido en las vidas de la gente. Llevo sólo un día aquí pero no consigo hablar con casi nadie de temas menos prosaicos. Todos quieren contarme lo orgullosos que están de su trocito de cielo en la tierra que han conseguido a cambio de una hipoteca a 30 o 40 años.

¿Será que la felicidad eterna está hecha de cemento y tiene forma de hipoteca y yo no me he enterado todavía?

viernes, 22 de septiembre de 2006

Bendito Motel

Hoy lo he vuelto a ver… La verdad es que siempre me toca pararme en esa luz (oye troncos, que ya hablo de luces, adiós semáforos) delante del motel OK, con sus letritas en la hierba en plan Hollywood cutre-kitsch-hortera-grasa y un cartelito plastificado donde anuncian el jacuzzi de mis sueños (con forma de corazón y lucecitas de barrio rojo de Ámsterdam, wwwwweuuuuehhhh). No sé por qué me tiene tan fascinado... ¿Algún trauma infantil? Pues será; pero la hora de psicoanalista se cotiza a precio de barril de gasolina. Con lo que a joderse y contar mis frustraciones en algún foro de estos.

Me imagino que si me doy una vuelta por el departamento de estudios culturales de la UPR, alguna de las profes me hablará de los moteles como resultado de una estructura de poder patriarcal-machista que históricamente ha subyugado al género femenino. Por supuesto, la tal profe me llamará un par de veces “neomachista ilustrado” o algo peor, aunque uno trate de explicarle que bueno, siente simpatía por la causa y demás –peor todavía, este es de los que va de enrollao y luego es peor que el resto-. Y encima me tirará a la cabeza un par de sesudos ladrillos de la estantería de “gender studies” con un huevo de citas de Kristeva, Beauvoir, Camille Paglia y compañía… Y eso duele. O sea que mejor asumir una prudente retirada -otros dirán acojonamiento- no siendo que me mande a las de la liga por la emasculación masculina, aquéllas que pululaban por París. Aceptaré resignado que soy culpable de ese ente opresor y alienante llamado Motel….

Volviendo al OK de mis sueños, no recuerdo que los telos argentinos, el bois de Vincennes o las pensiones de Montera en Madrid me llamaran tanto la atención. Será que me estoy haciendo viejo. Además el famoso garito OK me recuerda a los libros de Olga Nolla y sobre todo, sobre todo, a una novela de Mayra Santos, Cualquier día soy tuya o algo así. Y es que la acción se desarrolla en un motel como este. Igualito, os lo juro. Un “picadero” de esos. Coño, no hace falta que le pongan nombres románticos. Si todo el mundo sabe a lo que se va, al “hit and run” -como dicen los vecinos del norte-. Pero se empeñan en llamarlos Arco Iris, Amor, o nombres que parecen versos de Antonio Gala o canciones de Christian Castro (“Azul, y es que este amor es azul como el mar..., bla, bla, bla”). Pensándolo bien, lo de OK no es tan hortera como dije el otro día. Viendo el resto de nombres, me reconcilio con el OK, nombrecito simple y sin grandes pretensiones. Me imagino a la parejita preguntándose uno a otro en medio de un calentón: “¿OK o tu casa? OK, que en mi casa está mi marido”.

Cuando vaya a la madre patria me fijaré en las versiones ibéricas del asunto. Me han dicho que camino del aeropuerto de Barajas han puesto una cosa del estilo pero tengo que verlo para apreciar las analogías… No me fío de las fuentes. Como mucho lo que me sonaba eran los garitos de Clara del Rey. En fin, que a la vuelta cuento.

Pues eso, que nunca me encontraréis en el OK… más que nada porque me imagino que vosotros no frecuentáis sitios como ese… Y si por casualidad o un apretón tenéis que ir, decidle al encargado que vais de parte del gallego y os harán un descuentito.

Nacionalismos

jueves, 21 de septiembre de 2006

Maná y Octavio Paz

Al parecer el grupo Maná se ha inspirado en Octavio Paz para su último disco. La verdad, yo sigo prefiriendo la versión original… Pego aquí el trocito de “Piedra de Sol” de dónde han sacado el título del disco, pero si tenéis ocasión leéroslo entero. Merece la pena.


PIEDRA DE SOL (fragmento)
Octavio Paz

(…)
amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro;
(…)

miércoles, 20 de septiembre de 2006

Zarpamos (no sé muy bien hacia donde)

¡Vamos que nos vamos! Como diría un autobusero castizo.

Aquí empieza mi blog, bitácora creo que dicen en español. Colgaré mis experiencias caribeñas, lo que se me pase por la cabeza (y sea publicable), alguna foto si se tercia y lo que vaya surgiendo.

¿Por qué le he puesto este nombre sobre el camino a la bitácora? Como habréis imaginado -y si no, os lo cuento-, una referencia al Itaca de Kavafis. Lo de “las flores del mall” no es una errata aunque podría serlo. Cariñoso guiño al pobre Baudelaire, que ni siquiera me inventé y que creo recordar utilizó un poeta mexicano de cuyo nombre no me acuerdo... Y es que si nuestro querido vate naciera en tierras boricuas y ahora, en lugar de poeta, estoy seguro de que acabaría vendiendo flores en un mall…

Esto es una “aventura”, y supongo que soy como el famoso caminante machadiano que "hace camino al andar” (bueno tampoco te pases, eres un pobre pringadillo poniendo posts en internet). Lo único que doy casi por seguro, es que aquí abundarán anglicismos e historias de malls, fast foods, reggaeton, salsa, coquis, primos en niuyork y misses. Así son las cosas y así se las cuento. Me uniré a la corriente si no puedo contra ella.

Hablaré uno de estos días de ese motel de la carretera nº 1 que me tiene intrigado… ¿Cómo se puede ser tan hortera para llamarlo OK y anunciar un jacuzzi con forma de corazón? En fin, que sigo sorprendiéndome cada día en la isla del encanto…

Hasta pronto.

Carta desde Plainsboro

CARTA DESDE PLAINSBORO
Al maestro Juaristi
New Jersey, abril de 2006

Me preguntas, Sabine, qué es de mi vida
y circunstancia y del sueño americano
entre los saltarines ciervos de Plainsboro.

Te agradezco...

...que te intereses por aquel malandrín castellano,
paisano de Fray Luis y don Miguel, más bien
parco, algo soñador y eterno volteriano.

Que después de mil días y mil noches,
me preguntes por mis días y mis noches
y por qué no, por algunos detalles sabrosones.

Que quieras saber cómo me gano el pan
y con quién lo comparto y a ser posible
con quién duermo o con quién sueño,
vamos que a quién dedico mis ripios.

Que me preguntes si todavía me dedico a
eso de los números y los símbolos extraños
o si se me olvidó sumar y decidí aplicarme
a otras artes más dignas o tal vez arreglar el mundo.

Tranquila, no te contaré milongas ni historias,
en fin, ya me conoces, te contaré lo que tenga
que contarte y algo más diré entre líneas
bien escondidito pero que tú entenderás.

No será esto un tango ni un bolero, aunque
algo de cambalache y desamor podría añadir.

Pues bien, Sabine, ya que deseas que te cuente
de mí y de mi circunstancia, has de saber...

...que los días me tratan bien y las noches me sonríen
y que gentes de bien me acogieron en estas tierras.

Que las sábanas siguen oliendo a limpio y lejía,
que el sol es el mismo que en Bretaña y
como allí, las gentes duermen, aman y trabajan.

Que no debes buscarme en ninguna cocina,
aunque si me visitas no pasarás hambre.

Que el Gold Gym debería frecuentar, aunque
sólo sea por esas sílfides que allí acuden cada tarde.

Que todavía leo el diario y me gusta la tinta,
que me resisto a encender la tele y sigo
acumulando demasiados libros inútiles.

Que sigo sin hacer caso a algún espabilado amigo:
macho, a ver si te enteras, que no quieren
que les leas a Cernuda y a Neruda, sino que
las hagas princesas y las lleves al cielo.

Que las gentes de estas tierras me trataron bien,
aunque algunos dijeron que no dejé dormir
a quien descanso necesitaba. Et bien, c’est la vie.

Que habité dos casas, use tres autos, moré en tres cubículos
y permíteme que por pudor no te cuente cuántas mujeres
frecuenté; además ya sabes que siempre fui un caballero,
y nunca lo contaría... aunque bueno a ti... no sé...

Que todavía estoy buscando Plainsboro downtown
y jamás encontré pecaminosos antros en Princetón,
más por falta de ocasión que por convicción.

Que la gran ciudad me brindó inolvidables noches
y que las resacas van siendo cada vez más duras.

Que me han cuidado el sol y la nieve, la lluvia y el viento,
que el mar visité, los bosques recorrí y horribles
sonetos y cuartetos escribí.

¿Qué más contarte?

En fin, que sigo vagando buscando las Itacas del
gran Kavafis, aunque sea un poco más al oeste
y con menos ámbares, nácares y marfiles.

Y que sigo yéndome a la cama con Jane y con Virginia;
con ellas combatí el frío de estas llanuras.

No te aburro más...

Espero tus noticias y cuitas. Pero bueno,
si no tienes tiempo o ganas, no te preocupes,
me conformo con saber que alguien te cuida.

Disfruta y no te olvides de siempre, siempre
acordarte de aquello que nos decía Goytisolo:
tendrás amigos, tendrás amor, como ahora mismo...

...como siempre.

Kavafis

ITACA
Konstantin Kavafis

Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni a fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.

Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.

Baudelaire

HIMNO A LA BELLEZA
Charles Baudelaire (Las Flores del Mal)

¿Bajas del hondo cielo o emerges del abismo,
Belleza? Tu mirada infernal y divina
Confusamente vierte crimen y beneficio,
Por lo que se podría al vino compararte.

Albergas en tus ojos al poniente y la aurora,
Cual tarde huracanada exhalas tu perfume;
Son un filtro tus besos y un ánfora tu boca
Que hacen cobarde al héroe y al niño valeroso.

¿Del negro abismo emerges o bajas de los astros?
Como un perro, el Destino sigue ciego tu falda,
Al azar vas sembrando el luto y la alegría
Y todo lo gobiernas sin responder de nada.

Caminas sobre muertos, Belleza, y de ellos ríes;
El Horror, de tus joyas no es la menos hermosa
Y el Crimen, entre todas tus costosas preseas
Danza amorosamente sobre el vientre triunfal.

La aturdida falena vuela hasta ti, candela,
Crepita, estalla y grita: ¡Bendigamos la llama!
El amante, jadeando sobre su bella amada
Semeja un moribundo que su tumba acaricia.

Que tú llegues del cielo o el infierno, ¿qué importa?
Belleza, inmenso monstruo, pavoroso e ingenuo,
Si tu mirar, tu risa, tu pie, me abren las puertas
De un infinito que amo y nunca conocí.

Satánica o divina, ¿qué importa? Ángel, Sirena,
¿qué importa? Si tú vuelves -hada de ojos raso,
Resplandor, ritmo, aroma, ¡oh mi señora única!
Menos odioso el mundo, más ligero el instante.


HYMNE À LA BEAUTÉ
Charles Baudelaire (Les Fleurs du Mal)

Viens-tu du ciel profond ou sors-tu de l'abîme,
O Beauté ? Ton regard, infernal et divin,
Verse confusément le bienfait et le crime,
Et l'on peut pour cela te comparer au vin.

Tu contiens dans ton œil le couchant et l'aurore ;
Tu répands des parfums comme un soir orageux ;
Tes baisers sont un philtre et ta bouche une amphore
Qui font le héros lâche et l'enfant courageux.

Sors-tu du gouffre noir ou descends-tu des astres ?
Le Destin charmé suit tes jupons comme un chien ;
Tu sèmes au hasard la joie et les désastres,
Et tu gouvernes tout et ne réponds de rien.

Tu marches sur des morts, Beauté, dont tu te moques ;
De tes bijoux l'Horreur n'est pas le moins charmant,
Et le Meurtre, parmi tes plus chères breloques,
Sur ton ventre orgueilleux danse amoureusement.

L'éphémère ébloui vole vers toi, chandelle,
Crépite, flambe et dit : Bénissons ce flambeau !
L'amoureux pantelant incliné sur sa belle
A l'air d'un moribond caressant son tombeau.

Que tu viennes du ciel ou de l'enfer, qu'importe,
O Beauté ! monstre énorme, effrayant, ingénu !
Si ton œil, ton souris, ton pied, m'ouvrent la porte
D'un Infini que j'aime et n'ai jamais connu ?

De Satan ou de Dieu, qu'importe ? Ange ou Sirène,
Qu'importe, si tu rends, – fée aux yeux de velours,
Rythme, parfum, lueur, ô mon unique reine ! –
L'univers moins hideux et les instants moins lourds ?

Spleen et Idéal, XXI